jueves, 11 de octubre de 2007

PARA VOLVERLA A VER...

"NUECES PARA EL AMOR"

UNA HISTORIA CONMOVEDORA DE ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

Para decir algo sobre "Nueces para el amor" y más aún para recomendarla a volverla a ver, es imprescindible darle una definición; en ese sentido podemos decir que esta película es una de las mejores historias de amor del cine hispanoamericano. Su historia, sus actuaciones, su musicalización, su lenguaje narrativo, y todo los demás elementos cinematográficos forman un conjunto sui generis que tiene como director al argentino Alberto Lecchi.

Marcelo y Alicia, que se conocieron en la adolescencia y que se volvieron a encontrar varias veces a lo largo de sus vidas, son una pareja imposible de realizarse plenamente por cada abrupta circunstancia que interfiere en sus deseos dentro de una Argentina llena de abruptos hechos históricos. En estas circunstancias de la historia, ambos personajes nos muestran que el amor es antónimo de estupidez, de cursilerías, de dependencia mutua, de estancarse en la vida porque no se puede ser feliz con alguien, pero seguir amando en lo más profundo.

Cuantos de nosotros no somos aquellos Marcelos y Alicias que se amaban por un simple hecho: el no depender del otro para vivir, construyendo un amor realmente libre y por ser libre, un amor fuerte al paso del tiempo, intenso e inmortal, ligado a la realidad que nos toca vivir y que influye en cada uno de los personajes, interpretados memorablemente por una Ariadna Gil que nos conmueve cuanto expresa que ya ni siquiera puede prender un fósforo, y un Gastón Pauls que nos alienta a putear cuando lo particular y lo general nos agobian toda una vida.

Pero esta historia también es una historia de lucha, de luchar no sólo en el plano individual, sino también social, por ejemplo Alicia que entrega parte de su vida a la militancia política por un mundo mejor con justicia, la cual es mermada con el indulto de Carlos Menen a los militares de la dictadura que asesinaron miles de argentinos, entre ellos al compañero de Alicia.

Así también Marcelo, cuya lucha es más personal por tratar de ser feliz; como decía Gastón Pauls el día que pude preguntarle sobre esta película y su personaje: "mi personaje al final va hacia el amor, hacia lo que siempre creyó, y nunca pudo, nunca se animó" y además resaltó que los protagonistas “hacen arrancar aquellos trenes que estaban detenidos en sus vidas".

Sinceramente es valioso que la película reitere en contextualizar cada situación particular de la pareja dentro de una situación general ocurrida en la realidad que los envuelve. Eso da solidez a los personajes, pues todo hombre es en cierta manera producto de las circunstancias y al mismo tiempo las circunstancias son producto de los hombres. En fin, una historia muy humana, muy profunda y muy nuestra. Que vale la pena volver a ver.

Escrito por Eduardo Rodríguez A.

2 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Muy interesante esta reseña que escribes sobre este film. Saludos!

Barry dijo...

Una de las mejores peliculas que he podido ver en mi vida.
Saludos!!!